Aunque el agua abunda en la Tierra, aquella de utilidad para consumo de los seres vivos es escasa. Se presenta en la naturaleza en todos los estados (líquido, sólido y gaseoso) y el circuito permanente que el agua cumple es el conocido Ciclo hidrológico, en el que la cantidad de agua es invariable, pero el estado, la composición y la disponibilidad en los distintos ambientes son variables. El agua de bebida para bovinos es el componente principal de la dieta y produce efectos beneficiosos o perjudiciales afectando en forma significativa los niveles productivos, tanto de leche como de carne. Algunos elementos incorporados le confieren propiedades de alimento, dado que es una fuente muy importante de Sodio (Na), Cloro (Cl), Magnesio (Mg) y Calcio (Ca). (Bavera, G. A. 2001. Manual de Aguas y Aguadas para el ganado. Edit. Hemisf. Sur S.A.).

La cría de ganado vacuno se basa en un adecuado sistema nutricional dentro del cual el agua ocupa un rol primordial. Los excesos de iones específicos o del tenor salino total producen distintos efectos sobre la sanidad animal. La presencia de sales en las aguas de bebida del ganado limita en muchos casos el rendimiento de la producción pecuaria. Por lo tanto, se hace necesario conocer las tolerancias del ganado a las sales para evitar efectos nocivos y pérdidas de rendimiento. En algunas áreas del país el ganado depende casi exclusivamente de aguas salinas, de pozo profundo, para cubrir sus necesidades; generalmente estas aguas no solo vienen cargadas de Sodio, también traen el componente Calcio y Magnesio, en altas concentraciones, esto hace que los animales se vean limitados en su consumo y no beban la cantidad de agua suficiente.

Los componentes químicos (iones) predeterminantes del agua salina son sodio (Na) y cloro (Cl).

La respuesta animal está dada por los siguientes motivos: la alta salinidad y dureza limita el consumo de agua y como consecuencia el de materia seca de alimentos de alta calidad, aumenta la velocidad de tránsito gastrointestinal haciendo menos eficiente la utilización de los nutrientes y aporta exceso de sales como sulfatos que pueden alterar la absorción de minerales (Cu, Zn), retardar el crecimiento, y disminuye la disponibilidad de energía de la dieta.

Así como la calidad del agua de bebida afecta el consumo de materia seca del alimento también afecta el consumo de suplementos minerales formulados como mezclas de sales, pero más significativamente en la absorción y utilización de minerales presentes en la dieta.

Se puede apreciar que las interacciones entre minerales – sistema productivo – agua de bebida son casi infinitas, generando una serie de malas experiencias con respecto al uso de suplementos orales. Por lo tanto, hay que tener en cuenta recomendaciones con respecto a cómo planificar la suplementación mineral más apropiada, valorando el tipo y calidad de alimentos principales y suplementarios; calidad del agua de bebida; tipo de producción bovina y nivel de producción esperada.

La calidad del agua de bebida por arriba de 6 g de sales totales por litro no permite una suplementación oral apropiada de mezclas minerales de consumo voluntario. La cantidad de sal (cloruro de Na) presente en la mezcla mineral debe estar de acuerdo con la salinidad del agua de bebida, Si la salinidad es mayor a la aquí expresada deben usarse suplementos minerales con mezclas que estimulen el consumo voluntario, para hacer llegar los minerales deficientes en la dieta, como lo son las harinas, o mezclas vegetales.

Darío Santamaría Moncada
AT Zona 20 Santanderes