Una correcta planificación alimentaria le va a permitir al ganadero ahorrar costos y aumentar la producción.

La dieta alimentaria para el ganado bovino se elige teniendo en cuentas 3 aspectos: evaluación del hato, análisis de forrajes y diseño de la ración a suministrar. Para Ricky Rasby, especialista en ganado bovino y docente de la Universidad de Nebraska analizar la ganadería conlleva a reformular las raciones de comida adecuadas, con lo cual se logrará un ahorro en costos de producción.

En ese orden de ideas, lo primero para lograr una correcta alimentación será evaluar el ganado en finca, con lo que se determinará el número de animales y su sexo, debido a que los novillos, vacas y toros requieren alimentación diferente. Las vacas, por ejemplo, tiene una alimentación más complicada de formular, debido a que atraviesan por periodos reproductivos que determinan cuándo requieren más o menos nutrientes en su dieta.

Se debe priorizar en el ganado delgado, para crear una dieta que les permita ir recuperando su peso. Luego se clasifican las vacas lecheras, las cuales necesitan una ración mayor que las que están en gestación; mientras que el ganado de engorde consume raciones de alta calidad, sobretodo meses antes de ser enviado a la planta de sacrificio.

Así mismo, se debe examinar la raza de bovino a la hora de suministrar comida. Determinar la raza del ganado permite decidir cómo alimentarlo y lo que cada una necesitará para crecer saludables y ser animales fértiles.

Lo segundo, es la evaluación del forraje y el suplemento, ya sea heno, granos, silo o mezclas. Las cualidades proteicas de los forrajes varían según la zona, lo que le ayudará al ganadero a conocer qué suplementos dar a los animales para suplir la ausencia de cualidades nutricionales.

La suplementación es la segunda elección nutricional a escoger y las raciones elegidas dependerán de si el ganado es de lechería, especializado, carne o doble propósito. Para Jhon Harold Perdomo, médico veterinario y profesional en gestión productiva y salud animal de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegan, el mejoramiento de las praderas y el uso de diferentes leguminosas es una medida rentable para el productor que quiere resultados satisfactorios en cuanto a calidad y cantidad de leche.

“Es importante recalcar que antes de pensar en la genética del ganado a incorporar a una finca, se debe hacer mejoramiento en las praderas. Un animal mal alimentado nunca tendrá buena producción”, explica Perdomo.

La tercera parte consiste en el diseño de la ración de comida para el hato. En este momento el ganadero deberá tener presente el peso y las necesidades de cada bovino. Su dieta debe incluir proteína, energía, minerales y agua todos los días.

Tomado de: Contexto ganadero
Editado por: Croper.com