A pesar de que los grandes equipos tecnológicos y las innovaciones en maquinarias imponentes son usuales en algunas de las principales ferias mundiales del sector, los pequeños y medianos agricultores aún no dejan atrás herramientas sencillas, pero con una gran eficiencia en todo tipo de suelos y cultivos.

Tecnificar el campo significa fortalecer los niveles de productividad agrícola, aumentar la competitividad de los agricultores y potencializar las posibilidades de exportación de los productos cosechados.

Sin embargo, la transición de equipos manuales a mecanizados o tractorizados genera muchas veces temores entre los agricultores, pues no solo se tiene un desconocimiento en cuanto equipos y técnicas que pueden utilizarse, sino que se trata de cambios importantes en la forma de trabajar y de inversiones considerables, de las que se espera un retorno rápidamente.

Según Santiago Sáenz, profesor de la facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Salle, una herramienta mínima que debe tener un pequeño o mediano agricultor si es para preparación de suelos o siembra de cultivo es un arado de cinceles con disco de corte.

“No es recomendable utilizar arados de discos y el famoso rotavator que es muy dañino para los suelos, debido a la compactación, afectación de la estructura de este y como consecuencia sometimiento al efecto erosivo del agua lluvia, de mayor intensidad en la zona andina donde los terrenos agrícolas tienen elevada pendiente en su mayoría”, señaló Saénz.

Por su parte, Nicolás Martínez, gerente de marketing y servicio técnico de STIHL, destacó que esta compañía pensando en la tecnificación del agro y de facilitarle la labor diaria a los agricultores ha diversificado su portafolio, en el cual “podemos encontrar para este segmento del mercado guadañas diferentes para cada tipo de terreno, fumigadoras de diversos sistemas, ahoyadores, máquinas multifuncionales y motosierras, entre otras herramientas que garantizan un perfecto mantenimiento y alta productividad de sus labores y cultivos”.

Pensando en el pequeño y mediano productor, seleccionamos cinco equipos que a pesar de su sencillez son de alta utilidad en las labores diarias del campo.

Guadaña para el control de la maleza

Esta herramienta es útil para para eliminar maleza y zonas de difícil acceso en los cultivos y que, además de cortar la hierba, repasa con exactitud espacios complicados para un cortacésped o para la siega, en terrenos irregulares donde se dificulta otra máquina.

Motosierras ya son más livianas y eficientes

Sus innovaciones incluyen sistemas antivibración para jornadas extensas de trabajo y sistemas especiales de lubricación de la espada y la cadena para un corte profesional. A su vez, motores con menores gases contaminantes y uso de combustible.

El azadón, un clásico del productor

Esta herramienta es una de las más comunes en las labores agrícolas y es empleada para cavar y remover tierras previamente roturadas. Además, sirve para hacer surcos y raspar el suelo cortando la hierba, especialmente en terrenos de condiciones duras.

Fumigadores para el control de plagas

A pesar de que se deben usar con cuidado y solo por expertos para no afectar cosechas, los fumigadores siguen siendo uno de los equipos preferidos para el control de plagas. Las novedades en atomizadores ayudan a que se pueda tener un mayor control.

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