Esta practica es usual en el sector floricultor y tiene en el corto plazo un efecto positivo de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, debido a que incrementa la actividad biológica y su población de bacterias solubilizadoras de fosfatos, las cuales ayudan a proporcionarles una mayor capacidad de fosforo a las plantas y aumentar el PH.

Además, los suelos logran un mejor anclaje en la raíz de la planta, permitiéndoles una mayor absorción de nutrientes y expresar su potencial genético.

Según Ilan Garzón Marín, magister en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, estos son dos de los resultados más importantes que muestran que la práctica del compostaje, incorporar compuestos orgánicos que le brindan nutrientes al suelo.

Garzón Marín evaluó el efecto del uso de compost de girasol y clavel de poeta sobre algunas propiedades en suelo cultivado como girasol bajo invernadero. La investigación se desarrolló en una finca de Tabio, Cundinamarca donde se usaron tres tipos de compost, 100 por ciento residuos de girasol, 100 por ciento claveles del poeta y la mezcla de las dos flores, cada uno de los cuales se incorporó al suelo en dosis de 8,12, 16 kg/m2.

Se hicieron cortes de las plantas residuales de girasol y se inició el proceso de compostaje por nueve semanas haciendo seguimiento y verificando lo que pasaba en las distintas fases del proceso. Después de recoger las flores se llevaron a laboratorios de física, química y biología de suelo.

Las propiedades químicas analizadas son: pH, capacidad de intercambio catiónico efectiva, carbono orgánico oxidable, fósforo, nitrógeno y azufre; las físicas: densidad aparente, estabilidad estructural, porosidad y retención de humedad; y las biológicas: unidades formadoras de colonia de bacterias solubilizadoras de fosfato, bacterias fijadoras de nitrógeno y respiración microbial.

Fases del compostaje

En floricultura, los desechos vegetales representan el 90 % de los residuos sólidos del proceso productivo, por lo que el compostaje resulta importante como alternativa de manejo y aprovechamiento de los residuos de los cultivos.

Por más de 50 años el sector floricultor ha venido aplicando esta práctica, en la que los materiales vegetales compostados presentan características físico-químicas que repercuten directamente en el suelo del nuevo cultivo.

Este proceso consta de las siguientes fases: preparación, en la que se acondicionan y mezclan los materiales de partida para regular su contenido en agua, el tamaño de las partículas y se eliminan los elementos no transformables; descomposición mesófila, por medio de la cual se produce una degradación de azúcares y aminoácidos por la acción de grupos de bacterias.

En la fase termófila, la temperatura sube por acción de la fermentación hasta alcanzar valores de 60 a 70 ºC. Se destruyen los microorganismos patógenos y se inhibe la germinación de semillas de plantas con exceso de nitrógeno.

Luego viene la fase de enfriamiento, en la que se degradan las celulosas y los polímeros orgánicos por bacterias y hongos; la maduración, cuando se estabiliza y polimeriza el humus a temperatura ambiente, desciende el consumo de oxígeno y desaparece la fitotoxicidad; y por último a fase de afino, en la cual se regula la humedad, se elimina el material no transformado y se realizan análisis y control de calidad.

Para el investigador, el manejo y la práctica de compostaje que se ha venido desarrollando en el sector demuestra y ratifica que este es una de las mejores vías para darle un impulso a su práctica y a su vez beneficia la biología del suelo.

Fuente: Agronet
Editado por: croper.com