Una de las tradiciones para los creyentes de la fe católica es comer pescado durante la Semana Santa como una alusión a un tiempo de reflexión, penitencia y de solidaridad con el prójimo al privarse de ciertos lujos, como en su momento se creía era la carne roja.

Originalmente, el pescado era la comida de los pobres, el que podía comer carne de res era el que tenía más dinero para tener una vaca o un terreno; mientras que las primeras civilizaciones estaban al lado de los mares y de los ríos, y les era más fácil salir a pescar.

Con el paso del tiempo, y a pesar de que el pescado cambió su connotación, el consumo en Semana Santa siguió vigente, favoreciendo a los acuicultores y comercializadores del producto que, en promedio, según cifras del Ministerio de Agricultura, presentan incrementos de hasta 60 por ciento en las ventas.

Los almacenes de cadena también ven esta tendencia, por ejemplo, grupo Éxito, con 845 por ciento de sus productos de mar de proveedores locales, destacó que el crecimiento en la categoría es de doble digito y resaltó que los pescados más vendidos son la tilapia con un 54 por ciento de las ventas, salmón con 25%, mojarra con 10% y 8% que se lo lleva la trucha.

Este crecimiento no solo se ve durante la Semana Mayor, sino también desde el inicio de la cuaresma. Según Álvaro Alfonso Méndez, presidente de Coopishuila, el aumento puede estar entre el 13 y 15% respecto al consumo normal del año, esto desde que comienza la Cuaresma, el miércoles de ceniza y hasta el domingo de resurrección.

El Ministerio de Agricultura prevé que este año el mercado favorezca la producción y venta de pescado de rio, mar y cultivo; con una participación de 14 por ciento para la pesca artesanal, 24% para la industrial y 61% de cultivo.

“El sector de acuicultura y pesca muestra un desarrollo y potencial muy grande, que se refleja en los resultados obtenidos al cierre de 2020, crecimiento de 22,1% en el PIB. Para la temporada de Semana Santa de 2021 se prevé una muy buena oferta nacional”, dijo el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea.

Precisamente, el buen tiempo del mercado acuícola se reafirmó en 2020, cuando la exportación de tilapias y truchas alcanzaron los US$70,1 millones con un incremento de 25,5%, versus 2019 y en general, de pescados para consumo los US$202,8 millones.

“Colombia ha evolucionado en este aspecto, antiguamente la producción nacional estaba muy presente para Semana Santa, hoy en día, hay una continua producción, el mercado está más constante. Estamos trabajando en que se sepa que nuestros productos tienen la calidad y el reconocimiento internacional para ser consumidos con tranquilidad”, concluyó César Pinzón, presidente de Fedeacua.

Este incremento del 60% en el consumo de pescado, con respecto a otras semanas del año, de espera se dé en algunas especies como la mojarra, pescado seco, bagre rayado del Magdalena, picuda, mero, entre otras.

Los productores se preparan por lo menos con siete meses de antelación. Óscar Murillo, perteneciente a la productora Trout Co, indicó que la preparación está acorde a la duración del ciclo de crecimiento de los alevinos sembrados, la cual, por lo general se incrementan 30% más de lo normal, cuidando aspectos como la temperatura (menor temperatura más tiempo), la talla de siembra y peso de cosecha del mercado objetivo.

Cifras 2020

El Ministerio de Agricultura aseguró que la producción de acuicultura y pesca en Colombia durante el año 2020 totalizó en 216.472 toneladas, de las cuales, la acuicultura aportó 175.580 toneladas entre tilapia, cachama, trucha, camarón y otras especies nativas.

Por su parte la pesca, según reportes del Servicio Estadístico Pesquero Colombiano, registró un volumen de capturas de 81.200.698 kilogramos entre pesca artesanal e industrial; en las cifras, se destacan los departamentos de Huila y Meta como los de mayor participación.

Este crecimiento ya es una tendencia de años atrás. Y es que entre 2010 y 2020 la producción acuícola aumentó 119% pasando de 80.255 a 175.580 toneladas, equivalente a un promedio del 11,9% anual, entre tilapia, trucha, cachama, camarón y otras especies nativas, siendo una de las actividades de mayor crecimiento a un ritmo constante.

Desde el punto de vista del volumen de producción en 2020 esta corresponde a 2,18 veces la producción de 2010, es decir, en una década la producción de acuicultura se duplicó.

En cuanto al comercio exterior, en estos momentos los productores cuentan con 50 mercados abiertos para peces ornamentales y de consumo en países como Estados Unidos, Holanda, Hong Kong, México, Japón, Francia, Reino Unido, Canadá, China, Brasil, Perú, España y otros más. Sin embargo, los que más demanda generan son Estados Unidos, Reino Unido, Perú, Francia y España.

Recomendaciones para el consumo de mariscos

Autoridades sanitarias hicieron varias recomendaciones frente al consumo de pescados y mariscos para evitar que se presenten enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) entre los colombianos.

La nutricionista dietista Elisa Cadena, subdirectora de Salud Nutricional, explicó que el pescado y los mariscos son una importante fuente alimentaria de energía, proteínas y otros nutrientes esenciales que nos ayudan a tener un buen estado de salud, sin embargo, advirtió que puede descomponerse fácilmente o ser fuente de sustancias dañinas adquiridas en el medio que habitan.

Frente a las recomendaciones a la hora de comprar estos alimentos, Cadena dijo que “estos productos deben ser adquiridos en establecimientos reconocidos y de confianza, que cumplan con las medidas sanitarias establecidas para su conservación, que garanticen las condiciones básicas de higiene y que puedan responder en caso de algún reclamo”.

A continuación, se establecen las características que deben presentar los pescados de buena calidad, por lo que es importante tenerlas en cuenta en el momento de la compra:

Otros productos


El pescado seco debe presentar color entre blanco y amarillo, sin manchas rojas y su olor debe ser característico y no aromatizado.

Los productos enlatados de la pesca deben tener un rótulo etiquetado completo, que presente como mínimo la siguiente información: nombre del producto, lote, registro sanitario, información del fabricante y/o importador y fecha de vencimiento; ésta última, en particular, debe estar impresa en el rótulo o la lata, y no mediante adhesivo o que presente señales de adulteración.

Verifique que el envase no presente abombamientos, oxidación, perforación o abolladuras y siga las indicaciones de consumo una vez se destape el producto. Además, debe lavar las latas antes de consumir su contenido.

Los calamares y pulpos frescos deben tener una consistencia firme, además deben tener apariencia húmeda, brillante y olores suaves. Si el producto es cocinado o preparado para ser consumido, se recomienda que sea ingerido inmediatamente, no debe almacenarse ni congelar o recalentar nuevamente.

Los crustáceos muertos frescos (como langostas, camarones, cangrejos, langostinos y percebes) deben presentar color gris o ceniciento rojizo al ser extraído del agua y rojo vivo una vez cocido; sus apéndices deben ser resistentes, firmes y bien adheridos al cuerpo; los ojos deben brillar y llenar la totalidad de la órbita, destacándose de la misma; la piel debe ser firme, sin manchas negras; al momento de su consumo no deben tener sabor ácido o agrio y olor propio de cada especie.

Finalmente, la profesional explicó que, en caso de presentar síntomas de infección o intoxicación alimentaria, se deberá acudir de urgencia al servicio de salud y seguir las recomendaciones del personal médico.

Si el caso se tipifica como brote de enfermedad transmitida por alimentos (dos o más personas presentan sintomatología similar después de ingerir alimentos y/o agua contaminados del mismo origen), los prestadores de servicios de salud y las autoridades sanitarias locales, deberán dar cumplimiento al protocolo correspondiente establecido por el Instituto Nacional de Salud.

Fuente: La Republica
Editado: Croper