La ubre, glándula mamaria de las vacas, es el órgano alrededor del cual gira toda la producción lechera. Este órgano está protegido por la piel y pese a la prominente del órgano y lo expuesto que se encuentra, esta piel es la más fina de todo el cuerpo, especialmente al nivel de los pezones.

Probablemente, la razón de esto sea que, en primer lugar, en la forma salvaje de la especie la ubre era pequeña y estaba protegida por los muslos y el vientre, ocupando una posición resguardada. Por este motivo la piel del cuello es más gruesa, lo que les permite defenderse de los depredadores o de las peleas entre ellas mismas.

Por otro lado, esta piel tiene que ser fina para poder dilatarse y contraerse con facilidad, dependiendo del desarrollo de la glándula mamaria, dependiendo del momento reproductivo en el que se encuentre y la cantidad de leche que acumulará antes y después de alimentar el ternero.

Pero con la selección genética dirigida a una mayor producción de leche, la ubre se hizo cada vez más grande; los muslos y el vientre ya no eran suficiente para resguardarla pues esta sobresalía por detrás y por delante, y en algunas ocasiones colgaba por debajo de los corvejones por lo que se hizo cada vez más vulnerable.

Enfermedades más comunes

La delicada piel de la ubre y los pezones son los que sufren afectaciones con más frecuencia. Es por esto que requieren de tratamientos y cuidados especiales debido a que la vaca es ordeñada dos o tres veces al día y pueden llegar a sufrir de dermatitis.

Esta dermatitis está dividida en dos grupos, las de origen infecciosa que puede ser producida por un virus, bacteria, hongo y parásito. El más común es el papilomavirus que produce verrugas que pueden ser tipo 1 y 6, que son las que se ven por todo el cuerpo en forma de coliflor y que son propias de animales jóvenes. Y el tipo 5 son en forma de grano de arroz se observa fundamentalmente en pezones.

Las verrugas grandes en forma de coliflor desaparecen generalmente solas, debido al sistema inmunológico del animal cuando alcanzas entre los tres y seis meses de edad. Sin embargo, las planas en forma de grano de arroz pueden persistir durante años. Ambas son altamente contagiosas.

Otro virus es la mamilitis herpética, este virus afecta exclusivamente la ubre y sobre todo los pezones. La enfermedad se da a finales del otoño y en el invierno y generalmente en novillas con mucho edema en la ubre. Comienza con unas vesículas, que muchas veces no se llegan a ver, y lo que se ve con más frecuencia son zonas enrojecidas, zonas en carne viva por las que cae suero o costras para finalizar desprendiéndose zonas de tejido más o menos grandes.

Las lesiones terminan cicatrizando después de mucho tiempo, pero con mucha frecuencia se producen mastitis o la pérdida total de los pezones.

Alimentación

Cuando una vaca consume su ración, los productos finales de la digestión se dividen entre sus necesidades corporales y la producción de leche. En la digestión, los productos finales que obtiene el animal son en su mayoría ácidos grasos volátiles, ácido láctico, glucosa, aminoácidos y amoniaco.

El flujo de nutrientes desde el aparato digestivo a la ubre inicia por la ración, que es fermentada y digerida por el rumen y los demás estómagos del animal. El proceso del metabolismo divide los nutrientes entre las necesidades corporales, como ganancia de peso y gestación, y la ubre.

En la glándula mamaria se metabolizan los nutrientes que resultan en los componentes de la leche. La mayoría de estos componentes sufren un intenso metabolismo desde su absorción digestiva hasta su entrada en circulación general por la vena hepática a dos niveles: tejidos y órganos drenados por la vena porta.

Para su metabolismo interno y la síntesis de componentes de la leche, la ubre utiliza energía proveniente de la oxidación del ácido acético, la glucosa, los aminoácidos y el ácido betahidroxibutírico. En cuanto a los ácidos grasos de cadena larga, solamente son utilizados como fuente de energía cuando se encuentran en la sangre altas concentraciones sin sintetizar como, ocurre al comienzo de la lactación.

Higiene

Si a la hora de ordeñar la vaca, no se cumple con una higiene adecuada esto podría convertirse en una forma de transportar bacterias y causar problemas graves en la ubre. Entre los aspectos que se deben cuidar están las sondas y cánulas; el suelo, el agua, el equipo de ordeño y las toallas y el papel.

La punta y la piel del pezón son la primera barrera natural que tiene los animales, y allí hay que tener cuidado con heridas causadas por aftosa, lesiones causadas por equipos de ordeño y el uso de productos de baja calidad.

Cuando se tienen pezones muy secos se vuelve un foco de contaminación. Así mismo cuando están cuarteados, va a ser difícil de ordeñar y de limpiar porque va a acumular más barro y tienden a quebrarse fácilmente y esos resquebrajamientos ofrecen oportunidades para las bacterias causantes de mastitis.

También se debe tener en cuenta que en el proceso de ordeñar es necesario un pezón limpio y desinfectado. La posibilidad que una bacteria entre por el pezón, una vez abierto, es muy amplia. En el momento en que se abre el esfínter para el ordeño se debe garantizar que la punta y todo el pezón estén lo suficientemente limpio, seco y desinfectado.

El periodo seco es clave para una futura lactancia. Es la fase de recuperación de la glándula para la próxima lactancia y en la cual la ubre comienza su proceso de involución y la leche remanente es absorbida. La duración del periodo seco es mínima de 45 días para vacas con 2 o más lactancias y de 60 días para vacas de primera lactancia.

En el periodo seco hay dos puntos muy importantes en los que se debe proteger al animal como son las dos o tres primeras semanas porque es donde está recogiendo la leche de su ubre.

Cuando se pone un tratamiento de secado no es el tratamiento como tal el que seca el animal sino el proceso de cambio de hábitos del animal lo que va a hacer que esta leche disminuya y desaparezca en esas primeras semanas, pero es un momento en el que el animal es muy susceptible a sufrir una mastitis.

El otro periodo es cuando se acerca el parto, las últimas dos semanas, son momentos críticos porque es cuando el animal empieza a llenar su ubre y si tiene problemas de alimentación puede estar sufriendo una hipocalcemia y empieza a gotear leche antes del parto y también es susceptible a una mastitis en el preparto.

Además, si no tiene unas adecuadas condiciones de higiene en esos últimos días en el lugar donde va a parir se vuelve un foco de enfermedad. Los periodos de mayor susceptibilidad para microorganismos ambientales y contagiosos son el primero y cuarto periodo seco.

Fuente: agronet.gov
Editado por: croper.com