El calcio es el quinto material más abundante de la tierra y también se encuentra dentro de los organismos vivos en grandes cantidades, sobre todo en mamíferos y animales con esqueleto, esto se debe a que forma parte de los huesos.

El porcentaje de calcio en los organismos es variable y depende de cada especie; en los mamíferos representa aproximadamente el 2,45 por ciento del organismo, mientras que en los vegetales solo llega al 0,007%.

Cumple una serie de funciones dentro de los organismos vivos. En el caso de mamíferos, además de formar parte de los huesos y dientes, tienen numerosas funciones metabólicas, nivel celular y molecular, en el transporte de varios elementos a través de las membranas celulares y actúa como un estabilizador de otras del mismo tipo; también cumple un rol en la transmisión nerviosa de las neuronas y la liberación de neurotransmisores.

A la vez interviene en la contracción de los músculos y es imprescindible para la coagulación de la sangre. Participa en la regulación de muchas enzimas denominadas quinasas, las que realizan funciones de fosforilación.

También hay muchos estudios que han demostrado que este elemento podría participar en el proceso de muerte celular programada, la que se define como un mecanismo de defensa del organismo que busca eliminar aquellas células que dejan de funcionar de forma normal dentro del organismo y pueden dar lugar a un estado indeseable de estrés oxidativo.

El calcio es absorbido por los bovinos de forma pasiva (a nivel ruminal e intestinal) y activa (a nivel intestinal). La forma pasiva ocurre cuando su concentración es mayor que en la sangre a nivel del tracto digestivo, mientras que la absorción activa, requiere de la vitamina D a nivel intestinal para que ocurra el proceso.

Por su parte el Magnesio es el séptimo elemento de mayor abundancia en la tierra, en su forma iónica es vital para todas las células vivas. En la naturaleza no se encuentra como metal puro en su estado libre, sino que forma parte de óxidos y sales como el óxido de magnesio o sulfato de magnesio.

La mayor parte del magnesio se encuentra en los huesos y sus iones desempeñan papeles de importancia en la actividad de muchas coenzimas. También participa en la formación de neurotransmisores y neuromoduladores, la repolarización de las neuronas y la relajación muscular siendo muy importante su acción en el músculo cardíaco.

Se encuentra en la mayoría de los alimentos, siendo las semillas, la harina de soya y otras leguminosas y forrajes las que disponen de mayor cantidad. Las enfermedades metabólicas

Enfermedades por carencia de calcio

La fiebre de la leche se caracteriza por una deficiencia aguda de calcio en la sangre, lo que conlleva a que se generen una serie de manifestaciones clínicas, donde se incluye la muerte del animal. Los signos clínicos van a depender del grado de deficiencia de calcio que, por lo general, ocurren entre las 24 y 48 horas después del parto de la vaca.

Esta enfermedad ocurre debido a que la cantidad de calcio total en el suero o sangre de una vaca adulta es de 10 a 12 mg Ca/ dl y al parto es del orden de 3 gramos totales, es decir entre 7 y 10 veces menos de lo normal. Este desbalance es uno de los grandes desafíos fisiológicos que la vaca debe enfrentar en el periodo del periparto.

El calcio es fundamental para que los músculos se contraigan. Si el calcio es poco, la vaca va a presentar debilidad con incapacidad de pararse, flacidez de los músculos y órganos digestivos con riesgos de timpanismo ruminal, desplazamientos del abomaso, menor capacidad de contracción del útero, mayores riesgos de retención de membranas fetales.

Fuente: nutriciondebovinos.gov
Editado por: croper.com