El arándano se trata de un arbusto caduco con porte erecto o rastrero. Sus frutos son de forma esférica y color azulado o rojo. Su raíz presenta un sistema radicular compuesto por numerosas raíces, en su mayoría superficiales.

Estás raíces son, generalmente fibrosas, finas y carentes de pelos absorbentes. En condiciones naturales, las raíces están asociadas a micorrizas formando simbiosis. Su tallo es pequeño, recto, cuadrangular y ramificado. Generalmente son de color marrón, anaranjado, según la especie.

Presenta hojas simples, alternas y de color verde cuya intensidad depende de la especie; en otoño, adquiere un tono rojizo típico en la especie. Su fruto es una falsa baya de forma esférica, de color azul, roja o negro en su madurez según la especie.

La epidermis del fruto está cubierta de secreciones cerosas y el tamaño está relacionado con el grosor de la rama y la posición en la misma, siendo de menor diámetro aquellos que se encuentran más distales de está.

La planta que produce arándanos es un arbusto cuyas ramas producen a los dos años el preciado fruto. El arándano debe cosecharse a mano, seleccionando el grado de madurez óptimo para ello. En una temporada productiva, cada planta puede producir hasta 8 cosechas.

Se mantiene en reposo vegetativo durante el invierno, de manera que en primavera vuelve a comenzar su ciclo. En zonas tropicales, donde las condiciones climáticas no varían en todo el año, se puede producir de forma continua.

Requisitos agroclimáticos para producir de arándanos

  • Las plantas de arándano son susceptibles a los vientos fuertes. Por la acción del viento, los frutos y las flores pueden caer antes de tiempo. A causa de ello, si quieres plantar arándanos, se recomienda proteger los cultivos del viento si este es habitual en la zona.
  • El arándano precisa de suelos ácidos (con un pH de entre 4 y 5). Por lo tanto, en la mayor parte de los suelos neutros y alcalinos será necesario completar una enmienda que tenga como resultado el éxito del cultivo. Un buen aliado es el pino, que convive de forma adecuada con el arándano y cuyos residuos puedes aprovechar como hojas, cortezas, madera para acidificar el medio.
  • Son plantas muy susceptibles al encharcamiento. Es decir, necesita suelos bien drenados y, al ser posible, ricos en materia orgánica. Para evitar el encharcamiento, el cultivo en caballones esquiva la acumulación de agua en la zona basal.
  • Los pájaros también son un problema para la producción de arándanos. Devoran el fruto y provocan graves pérdidas. Se suelen utilizar ahuyentadores o mallas protectoras que, aunque encarecen la inversión, son indispensables para evitar daños significativos.


Técnicas de cultivo


Preparación del terreno

Esta labor se debe realizar a finales del verano o principio de otoño. Es recomendable realizar, previamente a la plantación, un análisis del suelo con el fin de determinar la necesidad de realizar enmiendas o corregir deficiencias nutricionales.

El suelo debe presentar un pH aproximado de 4,8; por lo que tras los análisis se debe comprobar si es necesario realizar alguna corrección. En el caso de tener que llevar a cabo una corrección por medio de la acidificación del suelo, esta se debe realizar al menos 6 meses antes de la plantación con abonos de reacción acida a una profundidad de 20 metros.

Una vez realizadas las correcciones necesarias, se debe llevar a cabo una labor de subsolado en los primeros 40-50 cm de profundidad, con el fin de airear el suelo y aumentar el drenaje. A continuación, una labor de arado donde, en caso de ser necesario, se aportará el abonado de fondo.

Entre las calles de cultivo, se recomienda mantener césped o pasto para evitar la erosión, disminuir la compactación del terreno y evitar la formación de polvo que pueda mermar la calidad del fruto. Es importante controlar dicha hierba para evitar posibles competencias con el arándano.

Plantación:

La mejor época para realizar la plantación es a finales de otoño, dado que en estas condiciones la planta se encuentra en reposo vegetativo, dando lugar a un buen desarrollo radicular antes del comienzo de la brotación.

Tras la plantación y durante la parada vegetativa, conviene eliminar la primera mitad de las ramas, además de aquellas que estén dañadas. El objetivo de esta poda es evitar el desarrollo de flores en el primer año, ya que su fruto carece de valor comercial.

Plagas y enfermedades


Cochinilla

Se trata de un grupo de homópteros que pueden parasitar tallos, hojas y frutos.

Para su control, es conveniente localizar esta plaga en sus primeros estadíos, ya que al carecer de escudo, son más fáciles de combatir. Si la incidencia es severa, se deben realizar pulverizaciones de aceite mineral con insecticidas compatibles con la fauna auxiliar.

Pulgón

Se trata de una plaga que provoca daños al extraer savia de la planta, lo cual deriva en un debilitamiento general de la misma y como consecuencia, en una reducción de la producción.

Además, segregan melaza y en ésta aparece la “negrilla”. Sin embargo, el daño más importante que causa es debido a que son trasmisores de virus.


Cheimatobia:

Se trata de un lepidóptero que en estado de larva ocasiona daños fundamentalmente en flores y frutos.

Para el control químico de esta plaga, es conveniente realizar tratamientos con insecticidas durante primavera (la plaga se encuentra en estado de larva). Por otro lado, durante el verano, se deben realizar tratamientos en el suelo, ya que en esta época pasan a forma de pupa sobre el terreno.


Podredumbre gris

Los daños pueden aparecer en cualquier parte de la planta, pero se suelen localizar fundamentalmente en las terminaciones de los nuevos brotes y en las flores. Originan manchas de color pardo, donde se extienden rápidamente los fructificaciones del hongo.

Se debe evitar el exceso de humedad, ya sea disminuyendo la dosis y frecuencia de riego, aumentando el marco de plantación o ventilando. También es conveniente retirar tejidos enfermos, cortándolos a ras de tallo utilizando siempre herramientas desinfectadas.


Antracnosis

El hongo causante de esta enfermedad suele afectar a cualquier parte aérea de la planta, ocasionando los mayores daños en los frutos. Dicho hongo se ve favorecido por la presencia de alta humedad relativa y temperatura.

Los síntomas se manifiestan generalmente cuando los frutos alcanzan la madurez. Aparecen manchas pardas ligeramente hundidas cubiertas de esporas rosadas o anaranjadas. La podredumbre progresa hasta producir la caída del fruto o su momificación en el arbusto.

Fuente: infoagro.com
Editado por: croper.com