El suelo acido se refiere a aquellos que contienen un PH de valor inferior a 5,5 durante la mayoría del año. Se caracterizan por tener un número de toxicidades (Aluminio), deficiencias (Molibdeno) y otras condiciones restringentes para las plantas.

Existen dos lugares donde se puede dar el suelo ácido; en la zona norte templada húmeda cubierta principalmente por bosques de coníferas y en la zona tropical húmeda, cubierta por la sabana y selva tropical.

Los suelos ácidos sulfatados normalmente se dejan bajo vegetación natural o para la silvicultura de manglares. Bien manejados con agua pueden soportar cultivos de palma de aceite y de arroz; otros cultivos presentes en suelos ácidos por el mundo se incluyen la yuca, el mango, el marañón, los cítricos, la piña, los arándanos y ciertas hierbas.

Un enfoque muy ligado al manejo de los suelos ácidos comprende una estrategia mediante un sistema variable de adición de cal, de tolerantes a la acidez, el uso eficiente de fertilizantes, rotaciones de cultivo adecuadas y diversificación.

Los análisis del suelo se deben implementar cada dos o tres años para determinar los requerimientos de sedimento en el campo. De igual, manera se requiere la evaluación de la capacidad amortiguadora para determinar la cantidad de sedimento requerida para neutralizar la acidez del suelo.

Los efectos negativos de la acidez del suelo se deben a las propiedades físicas y químicas del suelo. Sin embargo, se puede parcialmente compensar si se asegura un alto contenido de materia orgánica en el suelo. El manejo de suelos ácido sulfatado es más delicado y requiere un manejo del agua con precaución para prevenir los procesos de oxidación de la pirita.

Lo primero, debe ser drenar el suelo y alcanzar una oxidación completa, seguido con un enjuague de la acidez formada por fuera del suelo. Por medio de esta práctica se resuelve el problema inmediatamente, aunque tiene un alto costo. La aplicación de cal en agua de drenaje ha sido aplicada para la reclamación de suelos Ácidos Sulfatados en Australia.

También se debe tratar de limitar la oxidación de pirita, mediante la manutención de un nivel freático, impermeable y con agua, elevado.  Una condición importante es la disponibilidad de agua suficiente por lo que este método requiere inversiones en el manejo de agua, mientras la acidificación este presente.

Y, por último, la incorporación de dolomita en la capa superior del suelo del cultivo para el mejoramiento de los suelos ácidos. La granulación o aplicación de limo encima de las semillas durante la siembra es una práctica muy común utilizada para el desarrollo de leguminosas de pradera en zonas templadas.

El limo también se puede aplicar como un tratamiento de prevención ante la baja fertilidad del suelo y para el suministro de calcio y magnesio en suelos con deficiencia. Incrementa el pH del suelo ácido, por lo cual la acción de la bacteria fijadora del nitrógeno se desinhibe y la fijación del nitrógeno aumenta.

Se ha documentado aumentos de la mineralización del nitrógeno en los residuos vegetales y en la materia orgánica del suelo tras la incorporación del limo en el suelo ácido. Aunque de preferencia se aplica para elevar el pH del suelo y modificar toxicidades asociadas con la acidez del suelo, también se ha incorporado para mejorar la estructura del suelo.

¿Cómo se mide la acidez?

La acidez del suelo se mide en una escala de 1 a 14. Todo por debajo de 7 se considera ácido y todo lo que sobrepase 7 se considera alcalino.

La mayoría de las plantas de jardín prosperan a un pH entre 6 y 7,5. La razón de un PH ente 6 y 7,5 es porque el fosforo es soluble en el suelo, lo que significa que se disuelve en agua y es absorbido por las raíces de las plantas.

El fósforo es uno de los tres macronutrientes todas las plantas necesitan y es responsable de ayudar a la floración de la planta y / o cuajado.

Por su parte el suelo alcalino, tiene un PH entre 7 y 8. A largo plazo, no hay manera de convertirlos en suelos ácidos y las plantas acidófilas no prosperarán en estas condiciones. Si incorporamos una buena cantidad de materia orgánica, crecerán sobre él una gran variedad de plantas.

La materia orgánica contribuye a que los nutrientes sean más accesibles, favorece la disponibilidad de agua y nutre a las plantas. Sin embargo, hay que tener cuidado con alimentarlas en exceso.

Una tierra alcalina se caracteriza a menudo por su contenido en caliza. Una tierra ácida por su parte, se define por la ausencia total de caliza.

Fuente: fao.org
Editado por: croper.com