Las Micorrizas son órganos formados por la raíz de una planta superior y el micelio de un hongo; funcionan como un sistema de absorción que se extiende por el suelo y es capaz de proporcionar agua y nutrientes a la planta, principalmente nitrógeno y fosforo, y proteger las raíces contra patógenos del suelo.


Son órganos de absorción, debido a que los pelos absorbentes de la raíz de la planta son sustituidos por la enorme cantidad de hifas de los hongos más eficientes. Aproximadamente, el 95 por ciento de las especies vegetales establecen de una forma natural y constante relaciones simbióticas con hongos del suelo. La mayoría de plantas vasculares son capaces de formar micorrizas.

En la naturaleza, el órgano por medio del cual las plantas absorben nutrientes del suelo no es la raíz, sino el sistema resultante de la modificación de esta, las micorrizas.

¿Cómo actúan?

El hongo es el encargado de absorber el agua y los nutrientes de la tierra y protege a las raíces de ciertas enfermedades. Y la planta, a través de su proceso de fotosíntesis, proporciona a este micelo el azúcar, los aminoácidos y otras de las sustancias que necesita.

Actualmente, el 90% de toda la vegetación terrestre se encuentra en simbiosis con hongos, es decir, tienen presentes micorrizas.

¿Cuándo y cómo se descubrieron las micorrizas?

Los hongos micorrizas son organismos que viven en simbiosis con las raíces de la planta, de ahí deriva su nombre

Las descubrió el botánico de origen polaco Franciszek Dionizy Kamienski en 1882 y se estimaba que solo algunas plantas las tenían. En 1900 se confirmó que la mayoría de las plantas poseen en sus raíces la capacidad de desarrollarlas.

Estas actúan en varios niveles provocando alteraciones morfológicas y anatómicas en las plantas, como por ejemplo cambios en la relación tallo-raíz, en la estructura de los tejidos radicales y en el número de cloroplastos, y alteraciones en los balances hormonales.

Estos efectos no son únicamente una mejora nutritiva de la planta, debido al aumento de la absorción de nutrientes, sino que también responden a cambios metabólicos más profundos y complejos causados por la integración fisiológica de simbiontes.

Normalmente las plantas micorrízicas crecen más rápido y más saludables que las plantas no micorrízicas debido a que las Micorrizas vesículo-arbusculares incrementan la absorción de elementos esenciales para el crecimiento.

Son las encargadas de transferir el fósforo por excelencia, además de proteger a las raíces de hongos patógenos y nemátodos. Favorecen la nodulación y la fijación de nitrógeno por parte de la bacteria, mejorando la nutrición fosfórica de las plantas.

Sin embargo, se sugiere que la formación de micorrizas vesículo-arbusculares en leguminosas puede contribuir a incrementar la captación de nitrógeno desde el suelo y adicionalmente mejorar la nutrición fosfórica.

En las plantas micorrizadas se produce un incremento del contenido de agua debido a un aumento de la conductividad hídrica de la planta o a una disminución de la resistencia al flujo de agua a través de ella.

Cómo mejoran las micorrizas el agrosistema

  1. Aseguran la supervivencia de la planta al aumentar el presupuesto de fósforo a los remanentes en superávit.

2. Participan en la regeneración de los nichos ecológicos pues tienen un impacto directo en aspectos de la biodiversidad y el flujo de genes en los ecosistemas.

  1. Influyen en la fecundidad, la calidad de las semillas y el vigor de los descendientes. La composición nutricional es mejor que en plantas no micorrizadas debido al mayor contenido de fósforo y nitrógeno.
  2. Aumentan la resistencia de la planta a condiciones extremas.
  3. Mejoran la capacidad de tolerancia del suelo a niveles elevados de elementos tóxicos.
  4. Aumentan la tolerancia de las plantas a la salinidad y la sequía.
  5. Contribuyen a la remediación en procesos de degradación ambiental causados por la desertificación, la contaminación por metales pesados y la salinización.

Los beneficios de las micorrizas en tus cultivos

1.       Mejora de la absorción de agua y nutrientes.

  1. Aumento de la tolerancia a periodos de sequía y a terrenos salinos.
  2. Incremento de la resistencia al ataque de hongos patógenos que puedan generar ciertas enfermedades.
  3. Desarrollo óptimo de las raíces y, por consiguiente, mejora del crecimiento de la planta.
  4. La estructura del suelo cambia o, dicho de otro modo, se enriquece.

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