Frecuentemente, la alimentación que usamos para el ganado es a base de pasturas, debido a que es la forma más barata para la nutrición. Es por esto que constantemente los ganaderos buscan alternativas de buena calidad, que permiten bajar los costos de los insumos utilizados en la producción animal.

Esto se puede lograr, mediante la utilización de fuentes forrajeras nutritivas cuyas características botánicas y agronómicas hagan posible su explotación y uso, de una forma económica y bajo condiciones edafoclimáticas de nuestro país.

El ramio es un pasto de la china, de textura herbácea, rizomatosa, que puede ser multiplicada mediante rizomas, estacas o semillas. Tiene hojas grandes, en forma de corazón y flores bastante chicas de una coloración amarillenta y que se ubican en panojas en las axilas de las hojas, cubriendo sus frutos que tienen una forma ovalada, que son bastante pequeños, pero numerosos.

Este follaje se ha estado utilizando como fuente de forraje para la alimentación de rumiantes, pues las hojas y puntas son ricas en proteínas, minerales, lisina y carotenos, lo que permite considerarlo como un forraje de alto valor nutritivo.

Puede suministrarse como forraje verde o ensilaje combinado con maleza y agua. Sin embargo, en forma de harina es útil para aves de corral y cerdos, debido a que tiene riboflavina y carotenos.

Una de sus principales bondades es que contiene de 21 a 24% de proteína. En la industria es materia prima para la fabricación de telas, y en la agricultura y ganadería para la alimentación animal. Es originaria de Asia Oriental, y cultivada ancestralmente en China y en Japón cuyo nombre científico es Boehmeria nivea.

En el trópico de Centroamérica y Sudamérica se ha adaptado de manera excelente, especialmente en zonas con altitudes entre 200 y 1 800 msnm y con temperaturas de 17,5 a 28,0 °C. Según investigaciones, el género Boehmeria Jacq posee más de 100 especies, las mayorías tropicales y subtropicales, en las cuales se incluyen plantas herbáceas y arbustivas.

Calidad del forraje

Investigaciones realizadas en Tucumán, México, con una precipitación de 950 mm y una temperatura media anual de 19,7 °C, demostraron que es posible realizar el corte de esta especie para forraje cada 45, 60 y 75 días

Los valores totales de materia verde oscilaron entre 96 t/ha y 121 t/ha cuando la frecuencia de corte fue de 45 y 75 días, respectivamente. En cuanto a los contenidos de materia seca, el mayor porcentaje se obtuvo en los cortes cada 75 días.

Sin embargo, se debe destacar que de las cosechas cada 45 días se obtuvo el material de mejor calidad nutritiva y digestibilidad, y que en este estadio los tallos son menos fibrosos y se aprovechan mejor.

El porcentaje de materia seca se incrementa a medida que aumenta la edad del rebrote o el intervalo de tiempo entre podas sucesivas. La calidad nutricional de la hoja disminuye cuando aumenta la edad del rebrote, ya que el porcentaje de proteína cruda y la fibra neutra detergente también disminuyen.

Este autor indica que las hojas y la parte superior de la planta constituyen la materia prima para producir una harina comparable a la de alfalfa, con 21 a 24 % de proteína y un abundante contenido de caroteno

El follaje del ramié presenta contenidos de proteína cruda superiores a los de la mayoría de los alimentos balanceados que se encuentran en los mercados, por lo que constituye una excelente fuente de alimentación animal.

En términos generales, las hojas presentan un mayor contenido de materia seca y de proteína cruda que los tallos, por lo cual representan la mejor parte para alimentar a los animales.

Exigencias del cultivo

El ramié se adapta bien a suelos con una textura franca, franco-arcillosa o franco-limo- arcillosa; estos deben poseer grandes cantidades de materia orgánica y buen drenaje, con un pH ligeramente ácido, el cual tiende a la neutralidad.

Sus necesidades hídricas son importantes, ya que requiere precipitaciones entre 800 y 1 000 mm, o riego complementario. La sequedad atmosférica y los vientos cálidos y desecantes limitan la producción de materia verde en esta especie. De otra parte, es un cultivo que ha mostrado gran resistencia a enfermedades y plagas durante varios años de evaluación.

Empleo en la ganadería

Existen diferentes investigaciones en función del empleo de esta planta para la alimentación animal.

Cuando se cultiva el ramié para forraje se pueden obtener hasta 14 cortes al año, con cultivos establecidos que rinden hasta 300 toneladas de material fresco (42 toneladas de materia seca) por hectárea por año. El follaje es apetecible y se ha demostrado que es valioso no solo para el ganado bovino, sino también para los cerdos y las aves de corral.

El ramié puede ser utilizado como fuente de forraje cuando su contenido de proteína se incrementa entre los 45 y 60 días después de la siembra o del último corte

En plantíos ganaderos de Guatemala el ramié se probó en forma de harina, a partir de plantas de 0,50 cm de altura, y se determinó que la adición de 5 % de esta harina en mezclas de alimento balanceado para aves proporciona suficientes cantidades de vitamina A y riboflavina

El único problema asociado con el suministro de ramié al ganado es su elevada absorción de minerales, especialmente de molibdeno, en suelos ricos en este elemento; ello puede corregirse al añadir sulfato de cobre a la ración animal en dosis apropiadas.

Al ganado bovino, a las aves de corral, a los conejos y a los cerdos puede suministrarles ramio, pues contiene altos niveles de proteínas, esenciales para el desarrollo de estos animales.