En el mundo hay cientos de variedades de café que se diferencian gracias a sus texturas, aromas y sabores; Sin embargo, en Colombia se produce casi en su totalidad el grano de especie Arábiga, que es considerado suave.

Según expertos esta especie genera una bebida suave para mantener esa imagen del café colombiano: un perfil de taza de muy buena acidez, buen cuerpo, buen aroma, limpia y con notas achocolatadas, de nueces, o cítricos, según la región de donde provenga.

¿De dónde viene el café?

Este cultivo agrícola viene de una planta tropical llamada cafeto, perteneciente a la familia de las rubiáceas, con unos 500 géneros y más de 6 mil especies de árboles y arbustos.

La plántula de café fue descrita por primera vez en el año 1592, por las variedades encontradas en África, pero es solo hasta 1737 que fue clasificada como un género, y se designó con una sola especie denominada Arábiga. Sin embargo, en la actualidad se conocen más de 103 especies en el mundo.

En Colombia fue introducida esta planta a principios del siglo XIX por el Orinoco, luego por los Santanderes y, a partir de allí, ingresó a lo que se conoce hoy como la zona cafetera central, posteriormente en el norte y luego se expandió hacia el sur del país. Sin embargo, sólo hasta 1925 se establecieron los primeros pequeños cultivos en las haciendas de Colombia.

Cultivo de café

Un cultivo de café tiene un proceso, antes, durante y después de la siembra de las plántulas. Por hectárea deben plantarse unos 5 mil árboles, para que exista suficiente distancia entre cada planta para su óptimo desarrollo.

Los primeros frutos se obtienen a los 18 meses. Esta cosecha inicial tiene una productividad baja de 70 arrobas por hectárea, pero aumenta progresivamente hasta alcanzar una recolección óptima de 3.000 arrobas por hectárea sembrada.

Son varias las temperaturas, suelos y alturas aptas para el cultivo de café, sin embargo, solo hay unas condiciones que permiten una óptima cosecha del grano de especie arábiga, que es la que se cultiva en Colombia y tiene mayor comercialización en el mundo.

La zona requerida tiene temperaturas entre los 19 y 21,5 grados centígrados. La altitud del terreno también es determinante para el correcto desarrollo del cafeto y sus frutos. Los cultivos de café en Colombia deben ser sembrados en lugares con alturas entre 1.200 y 1.800 metros sobre el nivel del mar.

Las lluvias

Los cultivos de café requieren una cantidad de lluvia entre 1.800 y los 2.800 milímetros anuales, distribuidos durante diferentes meses. Cada 30 días deben tener al menos 120 milímetros de precipitaciones.

El clima de la zona debe ser húmedo con vientos de poca fuerza para que estos se encarguen de transportar el vapor de agua; y el brillo solar debe encontrarse entre 1.600 y 2.000 horas de sol al año. Es decir, que los árboles deben estar expuestos al menos entre 4,5 y 5,5 horas de sol diarias.

El suelo

Un suelo con las condiciones ideales para el cultivo del café permite que se haga el anclaje para recibir el agua y se tomen los nutrientes necesarios para su crecimiento, desarrollo y producción.

- Color: los suelos son negros u oscuros, color que indica buen contenido de materia orgánica

- Textura: son los granos o partículas que conforman el suelo. Hay texturas arenosas, arcillosas o limosas. Cuando las partículas están en proporciones iguales se llama franca. Esta es la textura más apta para el café.

- Porosidad y permeabilidad: al agruparse los granos o partículas se forman terrones y poros, que permiten la ocupación del agua y el aire.

- Profundidad: el suelo permite que las raíces ingresen hasta 80 centímetros.

- Grado de acidez o pH: los suelos aptos para café tienen una acidez entre 5 y 5,5. Los mejores suelos para el cultivo del cafeto son los francos, de buena profundidad efectiva, con estructura granular, buena aireación y permeabilidad moderada.

- Fertilidad: se establece que el suelo contenga elementos nutritivos como Nitrógeno, Fósforo y Potasio. El cafeto necesita en menor cantidad el Calcio - Magnesio, Azufre - Hierro, Zinc - Manganeso, Boro – Cobre.

- Materia orgánica: contiene los residuos descompuestos de plantas y animales. Según los estudios botánicos, los cultivos de café contienen materia orgánica mayor al 8%. La misma pulpa del café aporta la materia orgánica a los suelos.

Manejos agronómicos

La óptima producción de un cultivo de café depende en gran medida del manejo de fertilizantes, insecticidas, plagas y arvenses (maleza que crece en cualquier terreno).

Fertilización: es la aplicación de productos químicos u orgánicos a los cultivos de café para su mejor desarrollo. Con una constante fertilización se permite una adecuada nutrición y rendimiento de los cafetales.

Arvenses o maleza: es la vegetación que crece alrededor de las plantas del café, conocida como maleza o arvense, invasora que compite en las plantaciones con la luz solar que requieren los cafetos e interfiere en su crecimiento y desarrollo.

No toda la maleza debe ser retirada, porque permite un equilibrio biológico en el entorno, evita la aparición de anilladores, gusanos, el minador de las hojas del café y otras plagas.

Principales enfermedades:

Los cultivos de café se ven afectados por distintas enfermedades a causa de hongos, bacterias, virus y nematodos, entre las que se encuentran:

La roya: es un hongo que se evidencia con un polvillo amarillo en el envés (cara principal) de la hoja. Esta enfermedad cíclica afecta el follaje y produce la caída prematura de las hojas de los árboles. Los estudios señalan que esta enfermedad causa pérdida del 23% de la producción acumulada en cuatro cosechas.

Llagas del cafeto: son hongos que se observan con unas lesiones irregulares de color oscuro en el árbol. Disminuye entre un 20% y 40% la densidad de las plantas hasta causarle la muerte.
Mancha de hierro: esta enfermedad se evidencia con unas pequeñas manchas circulares de color marrón. Causa la caída de las hojas y aumenta la producción de pasilla y el fruto no se desarrolla.