La pequeña, mediana y gran agricultura enfrenta crecientes desafíos, no solo para mantener o mejorar sus márgenes operacionales, sino también para reducir su impacto en el medioambiente y su huella de carbono.

En este sentido, la energía solar es una respuesta eficiente a estos desafíos, cuyo impacto positivo en términos de rentabilidad e imagen corporativa es una decisión de inversión que las empresas líderes en el rubro agrícola ya han incorporado en sus campos.

Tesla Energy cuenta con  más de 10 años de experiencia ayudando a la pequeña, mediana y gran agricultura a reducir sus costos con sistemas solares fotovoltaicos llave en mano. “Y no solo eso: ¡Ayudamos a los clientes a evaluar y obtener el financiamiento más conveniente de acuerdo a sus necesidades “, destacó la empresa.

Tesla Energy ha implementado sistemas solares para más de 100 empresas. Uno de ellos es  Agrícola Santa Inés.

Sol y campo: cómo una pequeña agrícola bajó su cuenta de luz en 63%

Ubicada en el corazón del valle del Itata, región del Biobío, Santa Inés es una pequeña agrícola con tres sectores de negocio: uva vinífera, avellana europea y Viña Pandolfi Price.

Los terrenos agrícolas de Santa Inés suman 160 hectáreas de las cuales 70 son frutales. El campo también incluye hectáreas enfocadas en infraestructura (riego, instalaciones, galpones, etc.), y 15 hectáreas de bosque noble y nativo (robles, acacios y pataguas).

En tanto, Viña Pandolfi Price comenzó sus operaciones en 2002 y hoy produce vinos de exportación (chardonnay, riesling, pinot noir y syrah) con destino a 7 países.

“Como sector, la agricultura tiene mucho que hacer frente al cambio climático y la conservación”, dijo Enzo Pandolfi Price, Gerente General de Agrícola Santa Inés

“De hecho, es en esta línea que decidimos invertir en energía solar, con la mira puesta tanto en la rentabilidad y los beneficios de sustentabilidad para el medioambiente, la operación y nuestra marca”.

Hoy en día la energía generada por la planta fotovoltaica construida por Tesla Energy abastece toda la operación agrícola de Agrícola Santa Inés, donde el mayor consumo de energía ocurre en la temporada de riego para la viña y los avellanos.

“Aprovechamos un subsidio de CORFO Ñuble y decidimos dar el salto a la energía solar” comentó y agregó: “Los resultados hablan por sí solos: el beneficio inmediato para Agrícola Santa Inés es una reducción importante en la cuenta de la luz”.

“El último año agrícola antes de echar a andar la planta fotovoltaica, el gasto en electricidad de la operación llegó a casi 20 millones de pesos anuales. Este último año, con la planta en régimen completo, la cuenta cayó a 7,5 millones de pesos anuales”.

“En cuanto a sustentabilidad, la planta genera un poco más de nuestro consumo anual de energía. Si sumamos las hectáreas de bosque nativo y los cultivos, que también capturan gases invernadero, estamos muy cerca de la carbono neutralidad”, aseguró.

Construyendo la planta fotovoltaica

“Desde el principio enfocamos el proyecto como una inversión, no podía ser un gasto. Sin embargo, no solo consideramos la parte numérica, también nos fijamos en el intangible asociado –la parte imagen y sustentabilidad–, que es difícil de valorizar”, indicó Pandolfi.

Agregó que “siempre nos hemos preocupado de conservar el entorno del campo, a pesar de la práctica agrícola que hay en él”.

Aquí hubo dos consideraciones a equilibrar: la estética del entorno natural y la decisión de “sacrificar” parte del terreno de uso agrícola para destinarlo a la instalación de paneles solares.

La solución fue ingeniosa y obtiene lo mejor de dos mundos. La planta fotovoltaica fue instalada en un lugar que recibe un poco menos de radiación solar, pero donde el impacto paisajístico es menor y la calidad agrícola del suelo también es más baja.

“Para elegir el terreno, evaluamos opciones más eficientes, pero la planta habría quedado al lado de la casa o el jardín. Al final tenemos una planta que, si quiero mostrarla es fácil de ver, pero no pega en la cara al entrar. La ubicación es muy buena”, señaló Pandolfi.

De cara al sol

“Hoy en día la energía solar es algo que se ve como opcional, pero, de alguna u otra forma, cada día va a ser más mandatorio. La agricultura tiene mucho que hacer en este sentido”, afirmó Pandolfi.

“Puedo decir que estoy muy conforme con el proyecto, el trabajo realizado por Tesla Energy y los resultados que estamos obteniendo. Aunque aún tenemos mucho por hacer para ‘sacarle brillo' a la planta desde el ángulo de la sustentabilidad”, comentó.

Pandolfi también destacó el potencial de la energía solar como inversión en el sector agrícola: “Las plantas fotovoltaicas se sustentan como inversión. Aunque hay que tener espacio disponible para instalar una, siempre salen nuevas innovaciones y configuraciones al mercado”.

El ejecutivo aseguró que “ las plantas solares flotantes son una opción interesante en este sentido:  como se instalan en los tranques de acumulación de agua, maximizan la superficie útil para cultivos del negocio y reducen la evaporación de agua”.

“Bajamos nuestra cuenta de electricidad de 20 millones a 7,5 millones de pesos”, dijo el Pandolfi, Gerente General Agrícola Santa Inés.

Fuente: Portal Frutícola
Editado por: Croper.com