El estrés es una respuesta fisiológica del organismo ante alguna situación adversa o amenazante. En el ganado bovino, esta reacción es desencadenada principalmente por la acción del ser humano y en general se han identificado 4 tipos de estrés.

Ocurre por el confinamiento de los animales para mejorar la producción. Por el contrario, en los últimos años se ha concluido que el estrés es uno de los factores medioambientales que más incide de forma negativa en el rendimiento de los animales granja.

Estrés calórico

La temperatura del ambiente y los niveles de humedad pueden producir estrés a su ganado, lo cual puede afectar el desempeño y salud.

Incluso un estrés calórico leve puede tener efectos significativos en el corto plazo sobre la productividad. También puede haber un impacto sobre salud y la fertilidad en general. Las vacas de mayor productividad se ven más afectadas porque ellas generan más calor mientras digieren el alimento adicional necesario para una mayor producción de leche.

Las vacas también se ven más afectadas durante ciertos períodos críticos. Apenas un 10 por ciento de las inseminaciones en ganado bajo estrés calórico producen preñeces y las vacas bajo estrés en el inicio de la lactancia, acusan una fertilidad disminuida 2-3 meses después, debido a daño en el desarrollo folicular.

Los dos puntos clave en el ciclo de la vaca alrededor del parto son “Pre-fresco” y “fresco”, cuando el impacto del estrés calórico es más perjudicial. El estrés calórico durante finales de la preñez puede reducir el peso al nacer y la calidad del calostro.

Se deben utilizar programas de manejo y de nutrición en forma conjunta para abordar un consumo deficiente y patrones de alimentación inconsistentes que pueden dar lugar a acidosis ruminal.

Manejo:

· Proporcione sombra y ventilación adecuada.

· Optimice el suministro de agua.

· Suministre alimento durante los períodos más fríos al final de cada día. Asigne 33% del alimento diario en la mañana y 67% en la tarde.

· Instale aspersores de agua en el patio general y a lo largo del comedero. Utilice aspersores de gotas grandes y ventiladores para garantizar la evaporación del agua.

Nutrición:

Las estrategias nutricionales se asocian al hecho de que las vacas consumirán menos alimento.

· Aumente la proporción de concentrado a forraje dentro de una dieta balanceada.

· Aumente la densidad energética de la ración utilizando.

· A pesar de que las vacas estarán consumiendo menos materia seca, de todos modos, necesitarán la misma cantidad de minerales. Aumente los niveles de estos elementos claves y suminístrelos en una forma altamente disponible.

Este aspecto es uno de los más importantes en los hatos colombianos. Se da como resultado de la radiación solar, la velocidad del viento, la temperatura del aire y la humedad ambiental, que en su conjunto afectan la productividad de los bovinos.

El estrés calórico incide principalmente en la intensidad del estro, pues las vacas no pueden entrar celo, o en la cantidad de litros de leche que ofrece. Asimismo, genera ausencia de lívido y calidad seminal en machos. Con el tiempo, puede tener un impacto sobre la salud y la fertilidad.

Para combatirlo, hay diversas alternativas, como proporcionar un ambiente adecuado con suficiente sombra y agua, emplear razas menos sensibles y mejorar la alimentación.

Estrés hídrico

Por el contrario, el exceso de humedad en el invierno puede causar malestar en los bovinos, pues los terrenos se llenan de barro, dificultando la movilización y limitando la oferta de forraje en los potreros.

Sienten incomodidad, pues no pueden sentarse o echarse, o siente frío por las bajas temperaturas. A esto se suma una mayor presencia de parásitos que pueden causar enfermedades podales.

Es por esto que se debe procurar un ambiente seco y tratar de vigilar la alimentación de los animales, haciendo una constante revisión de las extremidades para evitar cualquier infección.

Estrés nutricional

La falta de comida puede causar un grave efecto en el organismo y la fisiología de la res o el toro. Sin embargo, no solo se trata de brindar alimento en grandes cantidades, sino de proveer los nutrientes necesarios para que el vacuno funcione correctamente.

Este puede coincidir con los 2 primeros, cuando las condiciones ambientales limitan la producción de forraje y los semovientes empiezan a sentir malestar porque no pueden encontrar comida.

Estrés en manejo y transporte

Sin lugar a dudas, la relación entre humanos y animales influye en su comportamiento y productividad. Es bien conocido que una vaca se acostumbra a determinado trabajador a la hora del ordeño, o que responde mejor al trato de una persona que de otra. En cambio, picadas eléctricas, tratos bruscos o incluso gritos, pueden generar debilitamiento

Nicolás Benedetti Pineda, médico veterinario y zootecnista especialista en amanse de bovinos, sostuvo que es necesario el adiestramiento de los bovinos, con el cual se acostumbran a la presencia humana. Además, se puede lograr una mejor producción cuando se amansan.

“La producción de leche es superior entre un 20 % y 25 % en animales mansos, tanto en calidad y cantidad. Esto es porque la res está equilibrada, no se encuentra en ningún tipo de estrés”, indicó.

De igual manera, el transporte es un factor estresante, algo que los ganaderos de ceba saben muy bien, pues sus bovinos pierden peso a medida que pasan más tiempo en el camión. Por este motivo, hay que procurar un ambiente lo más cómodo y tranquilo posible mientras se moviliza el vacuno.

Fuente: Contexto ganadero
Editado por: Croper.com