En Colombia el principal alimento utilizado en las explotaciones de rumiantes como ovinos, caprinos o bovinos es el pasto; usando diferentes métodos de pastoreo, adaptados a las necesidades y condiciones de cada región y finca en particular. Pero infortunadamente en muchas de las fincas el pasto no es manejado adecuadamente y con la tendencia actual de los mercados donde día a día, los costos de producción son más elevados, diferente al precio de los productos finales que se mantiene o en algunos casos baja, la rentabilidad de las explotaciones ha ido disminuyendo. Esta situación es similar a la de muchos países del mundo como Brasil, donde la rentabilidad de las explotaciones es menor debido al aumento en el costo de los insumos y por esta razón el productor debe mejorar la eficiencia de las mismas (Euclides & Euclides Filho, 1997 citado por Pedreira, 2001).

El pasto es el alimento más económico que le podemos dar a los rumiantes y por esto el productor pecuario, debe mejorar el uso de los mismos, buscando e instaurando en las fincas, metodologías de pastoreo que mejoren la eficiencia del sistema, debido a que una de las maneras de aumentar y mantener la rentabilidad de las explotaciones es mejorando la eficiencia en la metodología de colecta del pasto por parte de los animales ya que si no se maneja el pasto como un cultivo en las fincas, se van a tener praderas con una productividad media-baja (Euclides & Euclides Filho, 1997 citado por Pedreira, 2001).

Manejo de praderas

Antes de hablar de las pautas de manejo hay que tener en cuenta cuales son las principales causas de degradación de praderas en Colombia y entender que estas afectan notablemente la rentabilidad de las explotaciones cuando presentan disminución en el número de plantas forrajeras establecidas y un aumento en las plantas no deseadas (arvenses o malezas), afectando la producción animal. (Rincón, 2006)

A continuación, se mencionan algunos de los factores que generan reducción en la producción forrajera tanto en cantidad como en calidad, y que afectan los parámetros zootécnicos de la finca como las ganancias diarias de peso o la producción de leche de los animales (Rincón, 2006), (Paiva, Pereira & Barbero, 2013):

  • Escogencia errada del material forrajero.
  • Malas prácticas del pastoreo (alta carga animal, sub – pastoreo, sobre pastoreo).
  • Invasión por plantas dañinas o malezas.
  • Falta o inadecuada fertilización.
  • Compactación del suelo: baja infiltración del agua.
  • Ataque de insectos plaga.

Para evitar estos procesos de degradación en las praderas se debe hacer uso adecuado de las mismas, analizando cada uno de los factores mencionados anteriormente y entendiendo en primer lugar que “el pasto maravilla no existe”, que todos los pastos funcionan dependiendo de las características de la finca y el uso que se le vaya a dar al mismo (Rojas, 2009).

Por esta razón el mejor pasto es aquel que se adapta a las condiciones tanto de la finca como del tipo de explotación que se va a realizar, por eso no se debe escoger el material forrajero porque está de moda, porque en otras ganaderías lo han usado con buenos resultados o porque nutricionalmente es el de mejor calidad. Cuando se va a realizar la escogencia del material forrajero es importante tener en cuenta los siguientes ítems (Paiva, Pereira & Barbero, 2013):

  • Ubicación de la finca.
  • Topografía de la finca.
  • Tipos de suelos en la finca.
  • Índice de pluviosidad en la zona.
  • Existencia de riego.
  • Características del terreno (seco o húmedo).
  • Temperatura de la finca.
  • Propósito de la explotación.
  • Tipos de forraje que existen en la finca.

Además de lo anterior hay que informarse acerca de las características de manejo del material escogido, establecer el uso que se le va a dar (corte o pastoreo), conocer el potencial de producción, y finalmente verificar la calidad nutricional, esto con el propósito de establecer si es necesario realizar suplementación con algún tipo de sal mineralizada especifica o con suplementos proteicos o energéticos.

Vale la pena mencionar que en Colombia se consiguen en el mercado diferentes forrajes que funcionan bien en Ovinos o Caprinos como Brachiaria híbrido Sabiá, Panicum maximum Tamani, Panicum maximum Aruana, entre otros.

Protocolo para el establecimiento de una pradera

Una vez escogido el material forrajero a sembrar se debe tener un óptimo establecimiento, porque de este dependerá el desempeño a futuro de la pradera, si desde la siembra no logramos un buen resultado difícilmente lograremos tener una pradera formada con excelente calidad y cantidad.

Antes de mencionar los diferentes pasos para el establecimiento, debemos recordar que la mejor época para esta actividad es al inicio de las lluvias, puesto que las plantas en sus etapas iniciales son muy susceptibles a la falta o al exceso de humedad y para lograr el éxito en el establecimiento se debe contar con humedad constante (ni exceso, ni deficiencia) durante los primeros 45 días. Para esto hay que tener aguas lluvias ya que únicamente con el riego es muy difícil y costoso lograr un óptimo resultado (Rojas, 2009).

Para lograr excelentes resultados en el establecimiento, es importante seguir los siguientes pasos:

  1. Medir e identificar los potreros
  2. Realizar un análisis de suelos
  3. Elección del material forrajero a sembrar
  4. Control de Arvenses o malezas
  5. Realizar trabajo físico del suelo
  6. Incorporar enmiendas y terminar de preparar el terreno
  7. Regar la semilla y taparla máximo a 2 cm. de profundidad y si el suelo queda muy suelto pasar un cilindro con el fin de hacer una pequeña compactación.
  8. Aplicación de fertilizantes (Fertilización inicial y de mantenimiento)
  9. Control de arvenses o malezas
  10. Control de Plagas

Manejo del pastoreo

Lo primero que hay que tener en cuenta para hablar de manejo de pastoreo es el concepto de intensidad de pastoreo que se refiere al grado de defoliación que le hace a la planta el animal; debido a que de acuerdo a la altura de remanente, se va a afectar la estructura aérea (dosel) de la planta (brote-hijo-vástago), su producción de raíces y el crecimiento después del consumo de forraje por parte de los animales (Rojas, 2009). En la figura 1, se pueden observar la estructura aérea (dosel) de la planta (brote-hijo-vástago)  y como, dependiendo de la altura de corte o pastoreo se afecta.

Figura 1. Estructura de una gramínea (brote-hijo-vástago)

Figura 1

La estructura del dosel hace referencia a la distribución de las posiciones, orientaciones aéreas y formas de varios órganos de la planta como hojas, flores, tallos, etc. La estructura del dosel forrajero (parte aérea del forraje), juega un papel importante en los procesos de la planta para describir la interacción entre la vegetación y el ambiente (Welles and Norman, 1991).

Todas las partes que conforman el dosel son fundamentales para el desarrollo de las plantas, pero el punto más importante en pastoreo es el meristema apical porque este es el responsable del crecimiento vegetativo de cada brote, hijo o vástago de la planta, en la medida que los animales consuman este punto, el brote, hijo o vástago se va a morir y la recuperación de la planta va a ser muy lenta y el tiempo de descanso o rotación no va a ser suficiente para que la planta se pueda recuperar, produciendo un agotamiento en la planta que dificulta la competencia con las malezas. Si pasa esto, los potreros son invadidos fácilmente por arvenses y se acorta la vida útil del material establecido (Rojas, 2009) (Pezzani, 2012).

Por lo anterior se debe realizar un uso adecuado de la pradera con el fin de que los animales no repelen o dejen demasiado remanente ya que ninguno de los dos casos es deseable porque se afecta la vida útil de la pradera y la productividad de la explotación. Debemos tener en cuenta que el mal manejo de una pradera, junto con condiciones agroclimáticas adversas, generan degradación de la pradera, especialmente si se repela la planta ya que hay una disminución drástica en el sistema radicular, en la producción de macollas (brotes, hijos o vástagos), en el crecimiento de nuevas hojas y en las reservas de carbohidratos en las raíces (Da Fonte, 2013).

Además de evitar la degradación de la pradera es importante buscar el momento óptimo de cosecha con el fin de tener la mejor calidad nutricional con la mayor producción de forraje posible y de esta manera se logrará mejorar la productividad de los animales, teniendo en cuenta que la duración de las etapas de crecimiento de las plantas hasta llegar a su madurez o a su etapa de reproducción, varía dependiendo del material forrajero utilizado y que a mayor edad en la planta, la calidad nutricional va a disminuir, mientras que la producción de forraje va a ir aumentando, pero luego en la etapa de senescencia comienza también a disminuir. Figura 2.

Figura 2. Etapas de crecimiento de un forraje

2 Figura

Hay un parámetro importante en la producción de forraje llamado Índice de Área Foliar, que es el área total de la superficie superior de las hojas por unidad de área de terreno que se encuentre directamente debajo de la planta, ya que este tiene una gran influencia en la actividad fotosintética y en el crecimiento de la planta porque en la medida que este aumenta, la planta va a poder captar una mayor cantidad de luz del sol, aumentando la eficiencia en la fotosíntesis y el crecimiento de las plantas; pero tienen un máximo cuando un gran número de hojas en la planta, alcanza el 90% de la interceptación luminosa, es decir menos del 10% de la luz del sol va alcanzar el suelo, esto se conoce como Índice de Área Foliar óptimo, (Do Nascimento, 2001); teniendo un Índice de Área Foliar crítico, cuando las hojas interceptan el 95% de luz, porque en ese momento la tasa de producción de nuevas hojas es igual a tasa de muerte de hojas inferiores en la planta, hasta este punto se alcanza la mejor calidad del forraje con una buena producción, después de esto la calidad nutricional va a disminuir (Gomide, 1994, citado por Do Nascimiento, 2001), (Grafico:1, Figura: 3).

Gráfico 1. Acúmulo de forraje e interceptación luminosa

Figura 3. Índice de área foliar e interceptación luminosa

3 Figura

Por lo anterior con los diferentes estudios realizados por varios investigadores, se ha establecido que el mejor momento para cosechar el forraje, es cuando la planta está interceptando entre el 90% al 95% de la luz, en este punto se obtiene la mejor calidad y producción del forraje. Dentro de esos estudios se logró establecer que hay un alto grado de correlación entre la altura de la planta y la interceptación luminosa, estableciendo de esta manera alturas de entrada y de salida para las diferentes especies forrajeras, teniendo una forma práctica de medición para el productor pecuario (Gomide, 1994, citado por Da Fonte, 2013). Por esta razón ya existen tablas que indican la altura óptima de entrada y de salida de los animales al potrero (Ver Tabla 1, Tabla 2 y Tabla 3).

Tabla 1.

Tabla 2.

Tabla 3.

Este parámetro de altura de entrada y de salida constituye una herramienta fundamental para mejorar la rentabilidad de las explotaciones,  en la medida que se coseche el forraje en el momento óptimo y se respete la altura de entrada y de salida, la planta forrajera se va a recuperar con normalidad durante el periodo de descanso o de rotación entre cada pastoreo, con lo cual se va a incrementar la productividad de la explotación, al lograr aumentar la producción de los animales o la capacidad de carga en la finca.

Además de manejar el concepto del mejor momento de cosecha o pastoreo debemos lograr que el forraje tenga la mayor producción posible de hojas, sin tener mucho tallo ni material muerto, para esto es importante tener en cuenta otros factores que influyen en la producción forrajera como el tamaño de los potreros, los días de ocupación (que deben ser menores a 3), el tiempo ideal para el primer pastoreo dependiendo del material, el uso de fertilización y riego, entre otros, ya que si tenemos en cuenta todos estos factores agroclimáticos y de manejo, vamos a tener una alta producción de forraje de buena calidad, obteniendo un costo bajo por kilo de forraje producido, contribuyendo a mejorar la rentabilidad de la explotación.

Por: Por Raúl Rojas Cortés, Zootecnista U.N.
Gerente Técnico de Forrajes Saenz Fety S.A.S