La polinización es uno de los procesos más importantes de la naturaleza que contribuye a la biodiversidad, y ayuda a la producción de una gran variedad de frutos. Este proceso se lleva a cabo gracias al trabajo que hacen algunos polinizadores, entre ellos las abejas y los abejorros, pues se ha evidenciado que, al implementarlos en los cultivos, se optimiza la calidad y cantidad del cuaje en los frutos.

Probablemente cuando escuchamos la palabra abejorro lo asociamos inmediatamente con abejas, sin saber que son dos organismos diferentes que cumplen la misma función, polinizar diferentes cultivos.

Entre las diferencias más notables se encuentra que los abejorros generan un mejor proceso de polinización en comparación con las abejas. En primer lugar, los abejorros al tener un mayor tamaño corporal, ayuda a que tengan mayor contacto con los pistilos, y al tener más cantidad de pelos, provee la ventaja de transportar mayor volumen de polen de una flor a otra, por lo tanto, esto hace que ellos necesiten menos tiempo por visita de una flor, mientras que las abejas al ser de menor tamaño necesitan más tiempo para alcanzar el mismo resultado. Hay que mencionar, además, que los abejorros tienen la capacidad de hacer vibrar las flores con sus alas, lo cual hace que el polen se desprenda mejor en aquellas flores que no lo exponen tan fácilmente, mientras que las abejas no logran cumplir esta función debido a que no poseen un sistema muscular lo suficientemente fuerte. Por otro lado, una característica particular es que los abejorros suelen visitar todas las plantas cercanas al nido, lo que beneficia a los cultivos menos atractivos que precisan una mejor polinización. Sin embargo, es necesario recalcar que los abejorros a diferencia de las abejas no tienen un sistema de comunicación entre ellos.

Es necesario resaltar que el éxito de los abejorros en el proceso de polinización en una gran variedad de plantas de diferentes altitudes, se debe a la gran capacidad de vuelo que estos organismos tienen. La temperatura muscular promedio para lograr el vuelo es de 35-40°C. En efecto, la capacidad de regular las temperaturas del cuerpo y del nido mejora la probabilidad de supervivencia de las colonias, cuando la temperatura exterior fluctúa rápidamente y desciende a temperaturas bajo cero en horas/ minutos (Gonzalez et al., 2004). Ecológicamente hablando, esta estrategia es exitosa debido a que no dependen de la temperatura del sol para obtener calor, sin embargo, el costo energético es alto. En contraste, de acuerdo con algunos estudios realizados en abejas, la energía utilizada para elevar la temperatura corporal de 25°C – 35°C es de 2.9 calorías (Heinrich 1983). Cabe destacar que, a diferencia de las abejas, los abejorros no utilizan una estructura organizada en panal, y no producen miel en gran cantidad, ya que tienen mayor preferencia por colectar polen que néctar. Por esta razón los apicultores destacan la labor que hacen estas polinizadoras. Sin embargo, en comparación con las abejas, los abejorros son más efectivos en polinizar cuando están en entornos protegidos, tales como invernaderos, túneles o cultivos bajo mallas, lo cual los convierte en ser los más usados para esta actividad.

Indiscutiblemente, aunque los abejorros no sean iguales que las abejas, una labor entre ambas es que son esenciales para la polinización de las flores.

Fuente: Saenz Fety
Editado por Croper.com