Al ser uno de los actores responsables de la nutrición de los colombianos, uno de los pilares del desarrollo de la avicultura ha sido su permanente innovación tecnológica, que ha permitido, entre otros, mejorar las condiciones de las aves en granja y ofrecer dos alimentos, como lo son el pollo y el huevo, de manera más amplia y segura.

La avicultura es la cría y explotación de especies de aves; dentro de la avicultura se tiene en cuenta la dedicada a la producción de carne, huevos o plumas. Y también la dedicada a especies ornamentales o mascotas.

La especie más común explotada en Colombia es el pollo, seguida en menor medida por la codorniz, pato y pavo. La avicultura se realiza de manera tecnificada con gallinas

ponedoras para producción de huevo, pollos de engorde para producción de carne, avestruces para producción de huevos y plumas, pavos para producción de carne y patos para producción de embriones, huevos y carne.

Las granjas avícolas se dividen en dos según su producción: granjas de huevos y de pollos de engorde. La producción de carne de pollo se realiza en granjas de engorde con cuyo proceso se culmina entre 42 y 50 días. En esas siete semanas el pollo alcanza un peso promedio vivo de 4,5 libras y se utilizan tanto hembras como machos.

Por su parte las granjas de huevos se basan en el parámetro de producción de que una gallina ponedora produce 343 huevos en 82 semanas. La optimización de la producción de huevo tiene en cuenta número de huevos, tamaño, calidad interior, calidad de la cáscara y eficiencia alimenticia.

Hoy se habla de una avicultura de precisión, que traduce el significado de maximizar los insumos, generar procesos y procedimientos estandarizados y usar tecnología de punta, que redunde en beneficio de los consumidores.

En esos aspectos es importante destacar los sistemas de ambiente controlado en granja, que permiten garantizar la temperatura idónea para las aves; los sistemas de alimentación y bebederos, que reducen al máximo el desperdicio y que van en línea con una producción sostenible y el manejo de la información en tiempo real, lo que permite ajustar desviaciones para lograr un seguimiento “en línea” del proceso de producción.

El uso de la tecnología ha llegado a sobrepasar las fronteras de las granjas. Es así como a partir de la gallinaza y pollinaza ya existen proyectos de generación de energía. De igual manera, la tecnología ha permitido optimizar el recurso hídrico desde la producción, mediante su reuso, y una gestión responsable de la mano con el Estado.

En cuanto al consumo, cada día los colombianos disfrutan más huevo y más carne de pollo, convirtiendo estas dos proteínas en la base fundamental de su alimentación. En 2019, la avicultura colombiana ha tenido un crecimiento de 0,7, donde la producción de pollo y huevo se ha incrementado en 1,9% y 1,6% respectivamente, en relación con el año anterior.

Fuente: Avicol
Editado por: Croper