La calidad de los alimentos producidos en Antioquia está enamorando a los consumidores estadounidenses. En Colombia, el sector agrícola del departamento es el que más le exporta a la primera potencia mundial, y mientras en 2012 cuando entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC), sus ventas a ese mercado sumaron 188,8 millones de dólares, para 2021 ya escalaban a US$429,5 millones, 127,4% más.

Un hecho que la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) ubica entre los más relevante tras los 10 años que este mes se cumplen del TLC con Estados Unidos, pues Antioquia ha sido la piedra angular para diversificar las ventas externas a través de los alimentos.

Así, por ejemplo, entre 2012 y 2021 las exportaciones de cacao desde territorio paisa a Estados Unidos crecieron 359%; las de la piscicultura se elevaron 315,7%; las de frutas, 301,7%; las de lácteos se alzaron 145,8%; las de café y sus derivados 119,9% y los alimentos procesados reportaron un ajuste de 100,2%.

María Claudia Lacouture, directora ejecutiva de AmCham Colombia, aseguró en un documento divulgado por esa asociación binacional que “a la hora de hacer balances, es importante recordar que estos 10 años en los que se ha contado con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, ha significado estabilidad en las relaciones políticas, impulso a la inversión, al turismo y el establecimiento de reglas permanentes al comercio”.

En su concepto, “no podemos olvidar que antes del acuerdo comercial se dependía del clima político y de la voluntad unilateral para aprobar las preferencias temporales en un número limitado de productos”.

Y es que, para Antioquia, la evolución no solo se ha visto en el agro. Según AmCham Colombia las ventas de textiles crecieron 28,7% al pasar de US$131,2 millones en 2012 a US$168,9 millones en 2021; los plásticos pasaron de US$5,4 millones a US$17,9 millones, repuntando 227,6%; los cosméticos y productos de aseo subieron 588,4%, y los productos farmacéuticos marcaron un incremento de 343,6%.

Adicional, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Ximena Lombana, postuló que si bien las grandes empresas se han visto beneficiadas por el acuerdo, puntualmente en Antioquia se observa cómo las pequeñas y medianas compañías productoras de ropa interior y fajas “son líderes en el mercado nortamericano”.

Con la agudización de la ola invernal crece la preocupación del sector productor del campo del país, incluyendo el de Risaralda, al tener que enfrentar la pérdida de animales y cultivos.

Según líderes gremiales, esta situación se presenta por la falta de voluntad de los gobiernos de turno para llevar a cabo obras de mitigación del riesgo que sean realmente eficientes.

Pero la idea es ir por más y Lombana confirmó la búsqueda de admisibilidad sanitaria para que la carne y el pollo colombiano sigan la ruta del aguacate hass, los arándanos, el pimentón rojo y el mango, y logren acceso a Estados Unidos.

De hecho, esta semana el país tuvo la primera visita técnica de la autoridad sanitaria de Estados Unidos para la admisibilidad de la carne, producto sobre el que Antioquia tiene “un gran potencial”, según la ministra.

Mucho por hacer

Como todo, el tratado todavía tiene varios pendientes y el marco de la primera década es una oportunidad para abordarlos. “Lo que se ha logrado en estos 10 años sin duda es digno de resaltar y no olvidar. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer para aprovechar todo el potencial de negocios con Estados Unidos, siendo Colombia uno de los 14 países del mundo con el que tienen suscrito un TLC”, dijo la directora ejecutiva de AmCham Colombia.

Según ella, a futuro será clave que la conversación se centre en cómo puede Colombia favorecerse más con el acuerdo, “en lugar de plantear revisiones que podrían cerrar espacios para los negocios”.

Lacouture también consideró sustancial que se identifiquen y adelanten estrategias que disminuyan “nuestra brecha en productividad y competitividad y fortalecer una cultura exportadora que beneficiará a la economía no solo con Estados Unidos sino también con otros países”.

A su turno, el investigador de Fedesarrollo, Mauricio Reina, precisó que aunque se cree que debido el TLC se inclinó la balanza comercial en favor de Estados Unidos, lo que en realidad sucedió es que la entrada en vigencia del acuerdo coincidió con una caída en los precios del petróleo y eso afectó las exportaciones colombianas.

En consideración del experto el país está ante una nueva era de relaciones bilaterales con la primera potencia mundial, y esta quedó consignada en un proyecto de ley de los senadores demócratas Robert Menéndez y Tim Kaine.

Allí se comprende un comité consultivo para cooperación en seguridad, el fortalecimiento de Colombia en cadenas de valor y nearshoring, financiamiento a proyectos liderados por mujeres, apoyo contra la deforestación, apoyo para la implementación de los acuerdos de paz y que el país sea Aliado Estratégico no miembro de la Otan, de Estados Unidos, entre otros.

Los que exportan

Mientras se analizan las oportunidades, lo cierto es que Colombia busca llevar más empresas a conquistar el mercado norteamericano luego del fuerte golpe que significó la pandemia. Aunque, según la Dian, el TLC permitió elevar 15% el número de firmas que exportan a Estados Unidos (de 3.053, en 2012, a 3.504, en 2019), en los dos últimos años hubo un retroceso.

Es así como esa cifra bajó 2%, con 2.991 compañías exportadoras al cierre de 2020, mientras que el dato preliminar de 2021 reflejaba a 2.820.

Consciente de las tareas por hacer, la presidenta de ProColombia, Flavia Santoro, valoró que Colombia esté en el grupo de 14 naciones con las cuales Estados Unidos tiene un TLC y comentó que más allá del intercambio de bienes la inversión extranjera de la potencia americana ha dado un salto.

“El TLC también ha contribuido decididamente al aumento de la inversión de Estados Unidos en Colombia, que en los últimos 10 años fue de US$22.384 millones, lo que significa una participación promedio anual del 17,8% y lo convierte en el principal inversionista extranjero en nuestro país”, precisó Santoro.

A la fecha Estados Unidos es el principal socio comercial del país, teniendo en cuenta que recibe el 27% de las exportaciones. De 2012 a 2021 las ventas a ese destino sumaron US$127.183 millones y más de 11.400 bienes tienen acceso.

Empresarios paisas que llevan tiempo vendiendo allí dicen que al estadounidense le gusta la calidad y la historia que cuentan los productos colombianos, pero creen que se deben superar retos logísticos y de competitividad para sacarle más jugo al acuerdo. A continuación, dos de ellos cuentan sus experiencias.

“Varios mercados en uno”

Para Esteban González, CEO de Agua Bendita, empresa de vestidos de baño, lo más importante para triunfar en Estados Unidos es entender que allí hay varios mercados en uno. “En el caso nuestro hay tres grandes mundos: el de la Costa Oeste, toda la parte de California; el Noreste, toda la zona de Nueva York, y el Sureste, que es la parte más latina, donde está la Florida”, asegura.

La compañía que lidera completa 12 años operando en EE. UU. y hace más de seis años lo hace directamente, bajo la filial Agua Bendita LLC. Hoy, sus principales ventas son en ese mercado y el CEO dice que el TLC ha permitido negocios más eficientes y rentables. Agua Bendita opera actualmente en más de 60 países y su fórmula para crecer es “dar a conocer el ADN de la marca en cada producto”.

Casi 20 años exportando

Bgonima Flowers, empresa con sede en la vereda Toldas, municipio de Guarne, es una de las decanas exportadoras a Estados Unidos. En 2004 empezó a operar y ese mismo año hizo su primer despacho de flores a Estados Unidos, a un cliente en Miami.

Aster sunspring, aster monarch o solidago son algunas variedades que exporta la compañía, y el punto más alto de su negocio llega justamente en el Día de la Madre. Con el TLC, Bgonima vio cómo se rompieron las limitaciones para despachar flores a EE. UU. y hoy ese país representa el 93% de sus ventas. Su líder es Luis Fernando Botero, padre de Lucas Botero, un joven emprendedor que creó la compañía pero –lamentablemente– falleció hace unos años. Hoy, su legado es una empresa que mueve casi US$3 millones.

Fuente: El Colombiano