En medio de la actual coyuntura de salud pública mundial debido al Covid 19, las organizaciones sanitarias, gobiernos y expertos han adelantado campañas enfocadas a la utilización de estrictos procedimientos de desinfección, siendo el jabón el protagonista que previene la propagación del virus.

El aceite de palma es un insumo esencial para la fabricación de jabones en barra y de algunos detergentes líquidos. La Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda lavar las manos con agua y jabón aproximadamente de 6 a 8 veces al día. “La eficiencia de este producto actúa como destructor. Una gota de jabón diluida en agua es suficiente para romper y matar a muchos tipos de bacterias y virus, incluyendo al nuevo coronavirus”, explica OMS.

En este nuevo contexto, según datos de Nielsen, se estima que el aumento en las ventas de productos para el cuidado personal y de limpieza del hogar, durante los últimos meses, ha sido de 30 por ciento, frente al mismo periodo de 2019.

Esto debido al llamado urgente y constante del Ministerio de Salud y Protección a lavarse las manos con agua y jabón durante varias veces al día y a mantener desinfectados los hogares y espacios que frecuentan. Gracias a su versatilidad y características, el aceite de palma le aporta al jabón una alta resistencia a la oxidación, una mejor formación de espuma, un brillo adecuado y una buena retención de perfume y aromas. Es distribuido y procesado en algunas áreas del mundo, tales como África Occidental, el lejano Oriente (Indonesia, Malasia, Filipinas, etc.) y Sur y Centro América.

Otros usos del aceite de palma

Aparte de su fruto, otros productos de la palma pueden ser aprovechados industrialmente: las fibras de las hojas y racimos vacíos, al ser procesadas, se utilizan para producir láminas de aglomerado y contrachapado; y en el momento de la resiembra, los troncos de las palmas viejas pueden servir para fabricar muebles. A partir de las hojas se fabrica papel; del cuesco, carbón activado y de la torta de palmiste, alimentos concentrados para animales.

Al fraccionar el aceite de palma se obtienen dos productos: la oleína y la estearina de palma. La primera es líquida en climas cálidos y se mezcla con cualquier aceite vegetal. La otra es la fracción más sólida y sirve para producir grasas, principalmente margarinas y jabones. Las propiedades de cada una de las porciones del aceite de palma explican su versatilidad, así como sus variadas y numerosas aplicaciones.

Sirve de manera especial en la fabricación de productos oleoquímicos como los ácidos grasos, ésteres grasos, alcoholes grasos, compuestos de nitrógeno graso y glicerol, y en los últimos tiempos ha venido tomando fuerza la utilización del de palma como biocombustibles.

El aceite de palma es 100 por ciento colombiano, es de origen natural, y proviene directamente del fruto de la palma y, por lo tanto, produce una menor huella de carbono para el planeta que habitamos. Es de color rojo, por su alto contenido de carotenos (vitamina A) que, en igualdad de peso, se encuentran en él en proporciones que superan diecisiete veces las de la zanahoria.

Esto lo convierte en una de las fuentes naturales más ricas de estos elementos y, por tanto, en una excelente alternativa para combatir la deficiencia de vitamina A que padecen muchos países en desarrollo. Los tocoferoles y tocotrienoles, unos anticancerígenos y antitrombóticos, también son componentes de este aceite.

Es rico en vitamina E, que actúa como agente antioxidante, ayuda a reducir el daño celular que resulta del envejecimiento, de la acción de sustancias tóxicas o de la contaminación del medio ambiente.

Aun sin conocer todas sus bondades, los pobladores de África, de donde es originaria la palma de aceite, lo usaron desde hace 5.000 años como alimento. Inclusive hoy, en varios países de ese continente se consume para cocinar crudo y sin refinar, como entonces.